Aquello no era nada nuevo. Por lo que me habian contando, los fallecidos me veian como una especie de faro en la oscuridas, como una entidad brillante (con enfasis en lo de «brillante») que podian divisar incluso desde otros continentes. Cuanto mas cerca estaban, mas chispeante me veian, si «chispeante» podia considerarse una palabra adecuada. Siempre he considerado lo de las chispas como un plus a lo de ser el unico ángel de la muerte a este lado de Marte. Y como tal, mi trabajo era guiar a la gente hacia la luz. Tambien conocida como «el portal». Alias «yo». Sin embargo, las cosas no siempre resultaban sencillas. Algo parecido a lo de «puedes llevar a un burro al rio, pero no puedes obligarlo a beber» y todo ese rollo.
- A proposito- añadi al tiempo que lo miraba por encima del hombro-, si ves a un ángel, a uno de verdad, corre. A toda velocidad. En la direccion opuesta.- No habia ningun motivo para hacerlo, pero me divertia asustar a la gente.
-¿En serio?
- En serio. Por cierto...- Me quede callada y me volvi para enfrentarme a él-. ¿Me tocaste?- Algo habia irritado mi tobillo derecho, algo frio, y puesto que él era el unico en muerto en mi habitacion...
- ¿Que?- replico, indignado.
- Antes, cuando estaba en la cama.
- Por supuesto que no.
Entorne los parpados y lo mire con expresion amenazadora antes de continuar mi camino hacia el cuarto de baño.
Necesitaba una ducha. Con urgencia. Y no podia holgazanear todo el dia. Al tio Nico le daria un infarto. Sin embargo, mientras me acercaba al baño, me di cuenta de que lo peor de la mañana, esa parte de «¡Que se haga la luz!», estaba a punto de llegar. Solte un gemido y considere la posibilidad de haraganearse sin tener en cuenta el estado de las arterias del tio Nico. Aguanta y punto, me dije. Habia que hacerlo. Apoye una mano temblorosa en la pared, contuve el aliento y presione el interruptor.
- ¡Estoy ciega!- grite al tiempo que me protegia los ojos con los brazos.
Intente concentrarme en el suelo, en el lavabo, en la escobilla magica de Clorox. En cualquier cosa que no fuera aquel brillante resplandor blanco. Tenia que reducir la potencia electrica.sin falta. Trastabille hacia atras, recupere el equilibrio y luego me obligue a poner un pie delante del otro. Me negaba a retroceder. No podia vencerme una bombilla. Tenia trabajo que hacer, maldita sea.
- ¿Sabes que tienes a un tio muerto en el salon?- pregunto.
Me volvi hacia el tipo muerto y luego le eche un vistazo a la estancia donde se encontraba el señor Wong. Estaba de espaldas a nosotros, con la nariz enterrada en el ricon. Volvi a concentrarme en el tipo muerto numero uno y le pregunte:
- ¿Has oido el refran de la sarten y la olla? ¿El de «aparta que me tiznas»?
El señor Wong tambien era un tipo muerto. Uno diminuto. No mediria mas de un metro y medio, y era gris. Todo él. Resultaba casi monocromo en su transparencia, con una especie de uniforme gris, cabello gris y piel gris. Parecia un prisionero de guerra chino. Y se quedaba en mi rincon un dia tras otro, un año tras otro. Nunca se movia, nunca hablaba. Aunque no podia culparlo por no querer salir, dado su escaso colorido y todo eso, incluso yo pensaba que el señor Wong estaba como una cabra.
Ppr supuesto, el mero hecho de tener un fantasma en el rincon no era lo mas espeluznante, y en el instante en el que Tipo Muerto descubriera que en realidad el señor Wong no estaba de pie en el rincon, sino que levitaba con los pies a varios centimetros del suelo, entraria en estado de panico. Uno de esos momentos que me alegraban la vida.
- ¡Buenos dias, señor Wong!- dije casi a voz en grito.
Tenia una corazonada de que el señor Wong no podia oir nada. Y mejor asi, porque en realidad no tenia ni idea de cual era su verdadero nombre. Me limitaba a llamarlo señor Wong hasta que dejara de ser el escalofriante fantasma del rincon para convertirse en el difunto normal y corriente que seria algun dia, si yo tenia algo que decir en el asunto. Incluso la gente muerta necesitaba una saludable sensacion de bienestar.
- ¿Se esta tomando un respiro o algo asi?- Buena pregunta.
- No tengi ni idea de por que esta en ese rincon. Lleva ahi desde que alquile el depto.
- ¿Alquilaste el depto con un muerto en el rincon?- Me encongi de hombros.
- Queria el depto, y supuse que podria taparlo con una estanteria o algo por el estilo. Pero la idea de tener a un difunto revoloteando dobre mi ejemplar de Torbellino de pasion me atormentaba. Ademas, no podia hacerle eso. Ni siquiera se si le gustan las novelas romanticas.- Volvi la mirada hacia el nuevo ser incorporeo que me habia honrado con su presencia-. ¿Como te llamas tu, si puede saberse?
- Ay, que groseria por mi parte- dijo a tiempo que se enderezaba y se acercaba para estrecharme la mano-. Soy Patrick. Patrick Sussman. Tercero.- Se quedo callado de pronto, contemplo su mano y luego retrocedio con expresion avergonzada-. Supongo que en realidad no podemos...
Tome su mano y le di un fuerte apreton.
- En realidad, Patrick, Patrick Sussman Tercero, si que podemos.
Fruncio el ceño.
- No lo entiendo.
- Ya, bueno- le dije mientras entraba en el cuarto de baño-, unete al club.
Justo cuando cerre la puerta, a Patrick le entro el panico por fin.
- Ay, Dios mio. Ese hombre esta... levitando.
Hay que disfrutar de las cosas sencillas de la vida, y todo ese rollo.
La ducha fue una especie de paraiso recubierto de sirope de chocolate caliente. Mientras el vapor y el agua se deslizaban sobre mi, realice un repaso de cada musculo y le puse un asterisco mental a todos los que me dolian.
El biceps izquierdo necesitaba un asterisco, y era de lo mas logico. La noche anterior, el imbecil del bar me habia retorcido el brazo con la aparente intencion de arrancarmelo. Algunas veces, ser detective privado significaba tener que verselas con los personajes menos considerados de la sociedad, como por ejemplo el marido maltratador de una clienta.
A continuacion repase todo el costado derecho. Si, dolia. Asterisco. Lo mas probable era que aquel dolor fuese resultado de la caida contra la gramola. Gracia y sigilo, cosas de las que carezco.
Cadera izquierda asterisco. Ni odea por que. Antebrazo izquierdo, doble asterisco. Posiblemente por intentar bloquear el puñetazo del imbecil.
Y luego, por supuesto, estaban mi mejilla izquierda y la mandibula, con un cuadruple asterisco, ya que mi bloqueo demostro ser del todo inutil. El imbecil era demasiado fuerte y demasiado rapido, y el puñetazo habia sido demasiado inesperado. Cai como vaquera borracha intentando bailar en fila al compas de Metallica.
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ResponderEliminarYa quiero saber k papel tendrá Peter ,en esta historia.
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