Y luego, por supuesto, estaban mi mejilla izquierda y la mandibula, con un cuadruple asterisco, ya que mi bloqueo demostro ser del todo inutil. El imbecil era demasiado fuerte y demasiado rapido, y el puñetazo habia sido demasiado inesperado. Cai como vaquera borracha intentando bailar en fila al compas de Metallica.
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¿Embarazoso? Si. Pero tambien esclarecedor, de algun extraño modo. Nunca antes me habian dejado sin sentido. Creia que doleria mas. Cuando uno se qeda insconsciente, el dolor no aparece hasta mas tarde. Y entonces se convierte en una verdadera putada.
Aun asi, habia conseguido superar la noche sin daños permanentes. Y eso era de agradecer.
Mientras intentava aliviar un poco el dolor del cuello, mis pensamientos regresaron al sueño que habia tenido, el mismo q tenia todas las noches desde hacia un mes. Cada vez me resultaba mas y mas dificil liberarme de sus efectos al despertar, de los roces ardientes, de la neblina del deseo. Cada noche, en sueños, aparecia un hombre de los lugares mas reconditos y oscuros de mi cerebro, como si hubiera estado esperando a q me qedara dormida. Su boca, grande y masculina, abrasaba mi carne. Su lengua, como una llama sobre mi piel, provocaba diminutas chispas que sacudían todo mi cuerpo. Y luego, cuando el tipo se desliza hacia abajo, los cielos se abrian y los coros empezaban a entonar aleluyas en perfecta armonía.
Al principio, los sueños empezaban con poca cosa. Un roce. Un beso suave como la brisa. Una sonrisa que solo podia llegar a atisbar y que poseía una belleza que jamás habría esperado. Luego evolucionaron; se volvieron más fuertes, y aterradoramente intensos. Por primera vez en toda mi vida, llegue al climax mientras dormia. Y no solo una vez. En el ultimo mes, habia llegado al orgasmo a menudo; la mayoria de las noches, de hecho. Y todo a manos (y otras partes corporales) de un amante de ensueño a quien no podia ver bien. Con todo, sabia que era el epitome de la sensualidad, el magnetismo y el encanto masculino. Y tambien sabia que me recordaba a alguien.
Me daba la impresión de que alguien estaba invadiendo mis sueños, pero ¿quien? Siempre habia podido ver a los muertos. Al fin y al cabo, había sido un ángel de la muerte desde el día en que nací. El único ángel de la muerte, mejor dicho, aunque no descubrí ese maravilloso detalle hasta que empece el instituto.
Aun asi, los muertos nunca habían sido capaces de colarse en mis sueños, de estremecerme, de excitarme o de, debo admitirlo, hacerme suplicar.
Mi habilidad no tiene nada de especial. Los difuntos existen en un plano, la raza humana en otro, y de algun modo (ya sea por extraño accidente, por intervencion divina o por algun trastorno psicologico) yo existo en los dos. Un privilegio del angelmuertismo, supongo. Sin embargo, todo es bastante sencillo. Nada de trances. Nada de bolas de cristal. Nada de canales que llevan a los muertos de un plano al siguiente. Tan solo una chica, unos cuantos fantasmas y toda la raza humana. ¿Qué podría ser más fácil?
Pero él era algo más. Algo... no muerto. Al menos lo parecia. La persona de mis sueños irradiaba calor. La gente muerta esta fria, igual que en las peliculas. Su presencia origina nubes de vaho, provoca escalofríos y pone la piel de gallina. Si embargo, el hombre de mis sueños, aquel oscuro y seductor desconocido al que me habia vuelto adicta, era un horno. Era como el agua caliente que se deslizaba sobre mi cuerpo en aquellos momentos: una presencia ardiente y sensual que estaba en todas partes a la vez.
Los sueños era muy reales; los sentimientos y las respuestas a sus caricias, de lo mas vivido. Casi podia sentirlo alli tambien, bajo la ducha. Senti sus manos ascendiendo por mis muslos, como si estuviera conmigo bajo el agua en aquel instante. Note sus palmas sobre mis caderas, y su cuerpo tonificado apretado contra mi espalda. Eche la mano hacia atras y deslice los dedos sobre sus nalgas de acero cuando él me estrecho contra su torso. Sus musculos se contrajeron y se relajaron bajo mi palma, como los movimientos de la marea bajo el influjo de la luna. Cuando introduje una mano entre ambos y la deslice por su abdomen para rodear su ereccion, él solto un suspiro de placer y me abrazo con fuerza. Senti su boca en mi oreja, su aliento en mi mejilla.
Nunca habíamos hablado. La pasion y la intensidad de los sueños dejaban poco lugar para las conversaciones. Sin embargo, por primera vez, oi un susurro leve, casi imperceptible.
- Holandesa.
Los latidos de mi corazón se dispararon y empecé a mirar a mi alrededor en la ducha, buscando fantasmas en todas las grietas y hendiduras. Nada. ¿Me habia quedado dormida? ¿En la ducha? No podia ser. Todavia estaba de pie. Aunque a duras penas. Me aferre a los grifos para mantenerme erguida mientras me preguntaba qué demonios acababa de suceder.
Una vez que consegui tanquilizarme, cerre el grifo y cogi una toalla. Holandesa. Habia oido claramente la palabra «Holandesa».
Tan sólo una persona en el mundo me había llamado Holandesa. Una vez, hacía muchísimo tiempo.
Chicas hasta aca el capitulo 1. Espero q os haya gustado mañana subo una parte del dos. Bsss y comenten mucho.
masssssss
ResponderEliminarAhora si k tiene la sensación d k lo conoce.
ResponderEliminarLali a quien crees que conoce??
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