miércoles, 8 de octubre de 2014

Capitulo 7

Quien lo habria creido? Aquello habia ocurrido maso un mes atras y, a partir de entonces, nuestra amistad cayo en picado desde el estatus de superficial al de inexistente. Me ha catalogado como loca de atar. Y al tío Nico tambien, por creer que puedo ver a los difuntos de verdad. Hay gente que no tiene imaginacion.
-...
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- Qué haces aquí, Amadeo?- le pregunté, bastante molesta ppr tener que vérmelas con él.
- Creí que la víctima podría ser una de mis personas desaparecidas.
- Lo es?
- No, al menos que los adictos a las metanfetaminas lleven trajes de tres piezas y mocasines de Crisci de mil quinientos dólares.
- Es una lástima. Estoy segura de que te resulta mucho más fácil cobrar los honorarios cuando la persona desaparecida está muerta.

Benjamin Amadeo se encogió de hombros en un gesto casi afirmativo.
- En realidad- dijo el tío Nico-, fui yo quien le pidió que viniera a echar un vistazo. Ya sabes, siempre es mejor contar con otro par de ojos.

Hice cuanto pude por mantener la vista apartada del cuerpo (aunque no llevo mal lo de la gente muerta, no puedo decir lo mismo de los fiambres), pero percibí un movimiento por el rabillo del ojo que me hizo concentrarme en el cadáver.

- Bueno, percibes algo?- inquirió el tío Nico, quien aún sigue creyendo que soy una especie de médium.
A pesar de todo, estaba demasiado ocupada mirando al hombre muerto que había en el cuerpo muerto como para responderle. Me acerqué un poco y le di un golpecito al cadáver con la punta del pie.

- Oye, colega, que haces ahi todavia?
El difunto me miro con los ojos abiertos como platos.
- No puedo mover las piernas.- Solte un resoplido.
- Tampoco puedes mover los brazos, ni los pies, ni los malditos parpados. Estas muerto.
- Madre del amor hermoso...- dijo Benjamin con los dientes apretados.
- Oye...- Me volvi para mirarlo a la cara-, tú juega en tu lado del patio y yo jugaré en el mio. Capisci?
- Yo no estoy muerto.
Le habia dado la espalda, asi que me volvi de nuevo.
- Cielo, estas tan muerto como mi tia abuela Lillian. Y creeme, esa mujer se encuentra ahora en el perpetuo estado de descomposicion.
- No, no lo estoy. No estoy muerto. Por que nadie intenta reanimarme?
- Bueno... Tal vez porque estas muerto?
Oi que Benja murmuraba algo por lo bajo antes de alejarse. A los escepticos les encanta ser las reinas del drama.
- De acuerdo, vale. Si estoy muerto, como es que estoy hablando contigo? Y por que eres tan... chispeante?
- Es una larga historia. Creeme, amigo. Estas muerto.

El sargento Perez Alzamendi eligio aquel preciso instante para acercarse, atildado y formal con su uniforme de la policia y su porte militar.
- Señorita Esposito, acaba de darle una patada a ese cadáver?
- Por el amor de Dios... Que no estoy muerto!
- No.
El sargento Perez Alzamendi intento marchacarme con una mirada mortal. Yo intente no echarme a reir.
- Yo me encargo de esto, sargento- dijo el tio Nico.
El sargento se volvio hacia él y ambos se miraron a los ojos durante un largo minuto.
- Le importaria no contaminar mi escenario del crimen con sus parientes?
- Su escenario del crimen?- inquirio el tio Nico. La vena de su sien empezo a palpitar.
Considere la posibilidad de tirar de la banda de goma que llevaba en la muñeca, pero aun tenia dudas sobre su eficacia.
- Oye, tio Nico- le dije al tiempo que le daba unas palmaditas en el.brazo-, vamos a alejarnos un poco para charlar, vale?

Me di la vuelta y empece a andar sin esperarlo, con la esperanza de que me siguiera. Lo hizo. Dejamos atras los focos en direccion a un arbol, donde asumimos una postura de charla insustancial. Le dirigi una sonrisa condescendiente al sargento Perez Alzamendi. Creo que él solto un gruñido. Es una suerte que no me preocupe caerle bien o no a la gente.

- Y bien?- pregunto en tio Nico mientras Benja volvia a reunirse con nosotros de mala gana.
- No lo se. No quiere salir del cuerpo.
- Que no quiere que?- Benja de paso una mano por el pelo-. Que tipico es esto...

Pase por alto su comentario y observe como Sussman se acercab a una tercera persona muerta que habia aparecido en el escenario, una rubia despampanante con traje de falda rojo locomotora. Todo en ella hablaba a gritos de poder y femineidad. Me cayo bien de inmediato. Sussman le estrecho la mano. Y luego ambos se volvieron para mirar al unico difunto presente que yacia en un charco formado por su propia sangre.

- Creo que se conocen- dije.
- Quienes?- pregunto el tio Nico, que miraba a su alrededor como si pudiera verlos.
- Se sabe la identudad de este tio?
- Por supuesto.

Al ver como sacaba su libreta, me acorde de que debia pasarme por Starples. Todas mis libretas estaban llenas a reventar. En consecuencia, ...

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