lunes, 13 de octubre de 2014

Capitulo 9

Sussman asintio y luego fulmino con la mirada al señor No Estoy Mas Muerto Que Mi Abuela. Elizabeth camino a mi lado hasta el auto de Benja.
- Puedo sentarme al lado del caño??
Le dirigi la sonrisa mas amplia que consegui esbozar.
- Es todo tuyo.
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Nunca llames a la puerta de la muerte. Toca el timbre y sal corriendo. Detesta que hagan eso.
( Camiseta )

Mientras avanzábamos hacia el centro, Benja sacó una de esas bolsas de gel frío y agitó antes de arrojármela.
- Tienes un lado de la cara hinchado.
- Tenía la esperanza de que nadie lo notara.

Le guiñé un ojo a Elizabeth. Estaba sentada entre nosotros, pero había olvidado comentarle aquel pequeño detalle a Benja. Algunas cosas era mejor no decirlas. Benja me miró con expresión irritada.

- Creíste que nadie lo notaría?? Podría decirse que vives un tu puto universo paralelo, verdad?
- Vaya- dijo Elizabeth-, este pibe no tiene pelos en la lengu, eh??
- Lo que podría decirse es que me incordias bastante, así que vete a la mierda- dije. Pero a Benja, no a Elizabeth.

Un nombre como Lali Esposito conlleva cierta responsabilidad. No tolera objeciones. No acepta gilipolleces a nadie. Y genera una sensación de familiaridad con mis clientes. Hace que sientan como si ya me conocieran. Algo así como si me llamara Martha Washington o Ted Bundy.

Eché un vistazo al retrovisor lateral y vi el auto de patrulla que nos seguía hacia la dirección en la que el detective Carlos Esposito, gracias a una pista anónima, creía que podríamos encontrar otra víctima. El tío Nico recibía un montón de llamadas anónimas. Benja estaba empezando a encajar las piezas.

- De modo que tú eres su misteriosa fuente omnipotente, no?- Soltè una exclamación ahogada.
- Besas a tu madre con esa boca? Eso ha sonado fatal. Aunque me gusta la parte de omnipotente.- Puesto que Benja se limitó a lanzarme una mirada asesina, añadí-: Sí. Soy su fuente anónima. Desde que tenía cinco años.

Su expresión se tornó incrédula.

- Tu tío te llevaba a los escenarios de los crímenes cuando tenías cinco años?
- No seas ridículo. El tío Nico sería incapaz de hacer algo así. Además, no necesitaba hacerlo. Era mi padre quien me llevaba.- Me eché a reir cuando vi que se había quedado con la boca abierta-. Es broma. No me hacía falta acudir a las escenas de los crímenes. Las víctimas siempre conseguían encontrarme sin ayuda. Al parecet, soy brillante.

Benja giró la cabeza y contempló los tonos rosas y anaranjados que el amanecer de Buenos Aires dibujaba en el horizonte.

- Tendrás que perdonarme si no creo ni una sola palabra de lo que dices.
- No, no pienso hacerlo.
- Vale- añadió con tono exasperado-, si todo esto es tan real, dime qué llevaba puesto mi madre en su funeral.
Genial. Una de las típicas.
- Mira, lo más probable es que tu madre fuera a otra parte. Ya sabes, hacia la luz- comenté mientras agitaba los dedos a modo de ilustración-. La mayoría de la gente lo hace. Y no poseo el anillo decodificador secreto para ese plano de existencia. Mi acceso sin restricciones expiró hace años.
Benja soltó un resoplido.
- Qué casualidad...
- No te preocupes, Amadeo- dije cuando por fin reuní el coraje suficiente para colocarme la bolsa de gel frío sobre la mejilla. El aguijonazo de dolor me llegó hasta la mandíbula, así que apoyé la cabeza sobre el asiento y cerré los ojos-, no pasa nada. No es culpa tuya que seas un imbécil. Hace muchi tiempo que aprendí que no debía contarle la verdad a la gente. El tío Nico no debería haberte dichi nada.

Hice una pausa a la espera de una respuesta. Como no obtuve ninguna, continué.
- Todos nos hacemos una cierta idea de cómo funciona el universo, y cuando aparece alguien que desafía esa idea, no sabemos cómo afrontarlo. No estamos hechos de esa manera. Nos resulta muy difícil cuestionarnos todo aquello que siempre hemos dado por sentado. Así que, como ya te he dicho, no es culpa tuya. Puedes creerme o no, pero sea cual sea tu elección, tendrás que lidiar con las consecuencias. De modo que toma tu decisión con sabiduría, pequeño saltamontes- añadí mientras la parte no hinchada de mi boca se curvaba en una sonrisa.

Puesto que no recibí una de sus réplicas marca de la casa, abrí los ojos para ver qué hacía y descubrí que me miraba fijamente. A través de Elizabeth, pero aun así... Aprovechó el rojo para analizarme con sus sentidos de super mega rastreador. Sus ojos grises, que destacaban gracias a su piel bronceada, mostraban un brillo de curiosidad.

- Ya se ha puesto en verde- dije para librarme de su encantamiento. Benja parpadeó y apretó el acelerador.
- Creo que le gustas- comentó Elizabeth.

Como no le había dicho a mi acompañante que ella estaba allí, le dirigí a Elizabeth una versión abreviada de mi mirada mortal. Ella se echó a reír. Dejamos atrás unos cuantos edificíos más antes de que Benja hicuera la pregunta del millón de dólares.

-...

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