Capítulo 20
— Tengo asuntos pendientes, y si crees que estas cadenas van a impedir que los zanje, estás muy equivocada, Holandesa.
A pesar de que la mesa seguía haciendo de barrera entre nosotros, retrocedí un paso, con cautela.
— Nico estará aquí en dos segundos.
Bajó la cabeza y entornó los ojos, como si fuera su presa.
— ¿Tienes idea de lo que puedo hacer en dos segundos?
La puerta de la sala se abrió de golpe y tres guardias irrumpieron en ella con porras en la mano. Nico pasó entre ellos y se detuvo en medio de la habitación, observándonos con recelo.
— Se acabó el tiempo.
Peter no levantó la cabeza, sino que se limitó a volverla hacia Nico, con expresión incrédula. Nico palideció, pero se mantuvo firme, impresionando a todos los que allí sabían qué era Peter. Los guardias esperaban una orden, completamente ajenos al peligro que corrían, preparados para entrar en acción. Se notaba que eran nuevos.
No había acabado de dar un paso cuando recuperé la atención de Peter de inmediato. Se me quedó mirando, tan quieto que me recordó a una cobra a punto de atacar.
— Creo que hemos terminado, Nico. Gracias — dije, con una voz entrecortada en la que se mezclaban el miedo y la adrenalina.
Dos de los guardias se adelantaron y sujetaron a Peter por los brazos para acompañarlo fuera de la sala. Para mi absoluto asombro, no opuso resistencia, pero justo cuando cruzaba la puerta, se volvió hacia mí.
— No me dejas alternativa — dijo.
Tras echar un rápido vistazo a Nico, salió de la habitación y permitió que los hombres lo acompañasen de vuelta a su celda.
Nico me miró, completamente lívido.
— Entonces, ¿todo ha ido bien?
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Se que es un capítulo muy corto pero ahora subiré dos capítulos más para recompensar la corta extensión de este.
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