miércoles, 4 de febrero de 2015

Capitulo 15

 MARATON!!!! 1/3

De pronto tenía miedo, demasiado para no responder. Intenté añadir el Davidson, pero él me bajó la bufanda para verme mejor la cara, y mi apellido salió en una mezcla aturullada que se pareció más a..

- ¿Holandesa?- inquirió al tiempo que fruncía el ceño.

Aquel pibe era lo más hermoso que había visto en mi vida. Firme, fuerte y feroz.
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—No —repliqué en un susurro mientras él deslizaba los dedos hacia abajo y me rozaba el pecho sin muchos disimulos—. Esposito.
 —¿Te han violado alguna vez, Holandesa?

Sabía que solo quería darme un susto de muerte, sin embargo, eso no suavizó el impacto de la pregunta. Me quedé sin habla y completamente aterrorizada. Intenté resistir el impulso de huir, traté de mantenerme en mis trece, pero resulta difícil ignorar el instinto de supervivencia. Eché una rápida miradita a Cande en busca de ayuda, aunque no me sirvió de nada. Mi hermana nos miraba con la boca abierta y los ojos desorbitados; sujetaba la cámara como si aún fuera una cuestión importante, y de algún modo consiguió no grabar ni un solo instante en la cinta.

—No —contesté sin aliento. Su mejilla rozó la mía mientras su mano me apresaba de nuevo la garganta. Cualquiera que pasara cerca nos tomaría por amantes que coqueteaban en la oscuridad.

Introdujo una rodilla entre mis piernas para separármelas y consiguió acceso a la zona más íntima de mi cuerpo. Jadeé ante aquel contacto mientras él introducía la mano libre entre mis piernas, y supe de inmediato que estaba a punto de perder la cabeza. Le sujeté la muñeca con ambas manos.

—Para, por favor.

Se detuvo, pero dejó los dedos en mi entrepierna. Coloqué una mano sobre su pecho y lo empujé con delicadeza para animarlo a soltarme.

—Por favor.

El pibe retrocedió y me miró a los ojos.

—¿Te irás?
—Me iré. 

Siguió mirándome a los ojos un buen rato más, y luego levantó los brazos para apoyarlos en la pared de ladrillos, a ambos lados de mi cabeza.

—Vete —dijo con aspereza.

No era una sugerencia. Me agaché para pasar bajo sus brazos y eché a correr antes de que cambiara de opinión, arrastrando a Cande conmigo.

Cuando empezamos a rodear el edificio, me di la vuelta y me detuve. El pibe se había subido a una caja y se había sentado encima para mirar por la ventana. Apoyó la cabeza en la pared con un suspiro abatido, y fue entonces cuando comprendí que no pensaba volver a entrar en el apartamento. Solo quería vigilar aquella ventana. Me pregunté a quién habría dejado dentro.

Lo descubrí dos días después, cuando hablé con la furiosa casera. La familia del 2C se había marchado en mitad de la noche y le había dejado a deber dos meses de alquiler y la carísima reparación del cristal de la ventana. Cuando por fin conseguí que dejara de darme la tabarra con sus cuantiosas pérdidas económicas, me contó que había oído a un anciano llamar al chico Reyes. Ya tenía su nombre. Sin embargo, aún quedaba por saber a quién había dejado dentro. La casera me lo contó.

Una hermana. Había dejado dentro a una hermana. A solas con un monstruo.

 —No puedo creerlo —dijo Euge, arrastrándome de nuevo al presente—.¿Crees que está... ya sabes, muerto?

Euge había descubierto mucho tiempo atrás que yo podía ver a los muertos. Y nunca lo había utilizado en mi contra.

—Eso es lo más extraño —dije—. No lo sé. No he experimentado nada parecido en toda mi vida. —Consulté mi reloj—. Mierda, tengo que ir a la oficina.
  —Sí, es una buena idea. —Se echó a reír por lo bajo—. Estaré allí en un santiamén.
—Vale, vale —repliqué antes de cruzar el umbral y hacer un gesto de despedida con la mano—. Te veré dentro de un momento. ¡Proteja el fuerte, señor Wong!

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Volvi con esta adaptacion, les dejo otros dos capitulos.

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